Ella pensaba y sentía que tantas horas sentada al frente de su computadora mirando su enamorado y estúpido rostro la hartaban, incluso el hecho de que el la llamara la estresaba profundamente; todo se convirtió en una absurda monotonía sin ella darse cuenta, poco a poco la telaraña de su propio engaño la fue envolviendo lentamente.
Al otro lado se encontraba el, ansiando tenerla cerca para poseer su ardiente cuerpo que ella le enseñaba aquellos días en los cuales la soledad la invadía y necesitaba tener una distracción, casi un juguete de una mente dañada y corrompida de aquella astuta mujer que lo hechizaba día a día con su encantadora sonrisa y sus sugestivas conversaciones que lo excitaba y aceleraba su pulso cardiaco. El, un hombre con un encantador rostro, con su piel clara que hacia juego con sus hermosos ojos negro azabache como sus cabellos, sus labios de color carmesí, tan bello como su personalidad que en ocasiones hacía sentir a la chica con un cargo de conciencia bastante incomodo, aquel hombre la soñaba noche tras noche, era su musa, su droga, su vida, su todo… Toda ella era dueña de sus días, sus horas sus minutos. El no concebía perderla a pesar de la enorme distancia que entre los dos se interponía, sentía un miedo terrible de no volver a verla a través de la cámara web, ese amor que ahora lo hacía sentir más vivo que nunca y tan frágil a la vez, el haría todo lo posible por hacerla su esposa, por ser su único dueño. Ella era su fuerza, ella era su debilidad.
A diario se dedicaban 2 o más horas dependiendo de cómo ella se sentía, hablando de aquello y de lo otro conversaciones vánales y sin sentido que no conllevaban a nada que no fuera a suplir sus propias necesidades, todo tenía su fin, nada era por amor, todo era por un interés al dinero, el mismo interés que la llevaría a cometer la locura más grande de su vida.
Todo comenso una tarde asoleada en las playas de cartagena con su cerveza helada pensando que marrano atrapar para exprimirle su dinero, ya que se caracterizaba casi siempre por salirce con la suya, alli es donde todo esta historia tubo su principio.
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